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Atardecer en el templo de Pre Rup

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Llegué en tuk-tuk, claro. No iba a cruzarme media jungla a pata como un arqueólogo de los años 30. El conductor era un tipo menudo con una sonrisa permanente y un repertorio básico de español aprendido de turistas: “¡Cristiano Ronaldo, muy bueno!” Asentí con convicción, aunque me da igual el fútbol. Pero nací en Sevilla, y allí no se elige. Allí, cuando un niño nace, antes de saber andar ya le han hecho del Betis o del Sevilla. No como en Córdoba o en Soria, donde se reparten entre el Madrid y el Barça como si fueran marcas de yogur. La carretera se fue transformando en tierra, la tierra en polvo, y el polvo en piedra. Y ahí estaba Pre Rup. Un templo de ladrillo rojizo, sólido, sin florituras. Parecía más una fortaleza que un santuario. Dicen que fue construido para Shiva, pero con tantos dioses, reyes y reformas, quién sabe. Durante años se creyó que aquí se cremaban cuerpos. Pero nada. Otro malentendido romántico. Lo que parece una pira funeraria es solo la base de una ...

Visita al Museo Vasa.

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     Hoy visitaremos uno de los museos náuticos más importantes del mundo y, por supuesto, intentaremos hacer un pequeño fotorreportaje en un lugar que no pone las cosas fáciles. Fotografiar el navío de guerra Vasa es todo un reto: la luz es escasa y cálida, el barco es enorme y el espacio, bastante reducido. Vamos, todo lo que un fotógrafo sueña… si su sueño es complicarse la vida. HISTORIA Si hubiera un premio al mayor desastre náutico de la historia, el Vasa se lo llevaría de calle. Este majestuoso barco de guerra, cargado de adornos y pretensiones, fue construido por orden del rey Gustavo II Adolfo de Suecia en el siglo XVII. Y aquí viene lo divertido: el 10 de agosto de 1628, con toda la pompa y ceremonia del momento, el Vasa se echó al agua… y se hundió como una piedra en menos de veinte minutos. Y no en mitad del océano, no. Se fue a pique delante del mismísimo rey y de todos sus ilustres invitados. Un espectáculo inolvidable, aunque no por las razones que esperaba...

Oporto entre copas, clics… y un poco de decadencia.

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  Con ganas de desconectar un rato del bonito desastre global —guerras, crisis energéticas, inflación, desabastecimientos y demás maravillas del siglo XXI— decidimos escaparnos unos días a Oporto. No la conocíamos, pero le teníamos ganas. Siempre es buen momento para huir hacia adelante. La ciudad, a primera vista, tiene pinta de haber sido encantadora no hace tanto. De esas con alma, con carácter, con historia en cada adoquín. Pero, como suele pasar cuando algo gusta demasiado, ha acabado devorada por su propio éxito. El turismo lo ha empapado todo: cafeterías, heladerías, restaurantes… todo con ese regusto a “esto no es para ti, local”. La autenticidad, como los alquileres razonables, parece haberse evaporado. Incluso el precioso Café Imperial, un clásico con solera, hoy es un McDonald’s. Eso sí, “el más bonito del mundo”, dicen. En fin, ironías del progreso. Si os interesa el tema, os dejo un artículo muy recomendable: Oporto, gentrificación de temporada alta . No tiene desper...

Fotografiando piqueros de patas azules en Galápagos: la emoción de ver lo imposible

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       No voy a repetirme otra vez con lo fácil que es fotografiar fauna salvaje en las Islas Galápagos —quien haya leído los posts anteriores ya lo sabe de sobra—, así que hoy me centro en la especie que más ilusión me hacía ver y fotografiar: el piquero de patas azules ( Sula nebouxii ). Sí, ese mismo. Un ave que parece salida directamente de la factoría Disney, con unas patas azul eléctrico que combinan con el pico y un andar torpe que roza lo entrañable. Aquí os dejo algunas imágenes que pude capturar durante las excursiones por las islas. Confieso que me quedé con las ganas de hacer mejores fotos. Justo cuando tuve la mejor oportunidad —luz perfecta, pose de catálogo, fondo de postal— estaba en el agua haciendo esnórquel… y, claro, la cámara bien guardada. Otro motivo más para volver algún día a este rincón del planeta donde la naturaleza, por una vez, parece tener la última palabra. Para los que lleváis la cámara a cuestas: los piqueros suelen encontrarse e...

Fotografiando tortugas gigantes en Galápagos: cara a cara con la historia

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     En el artículo anterior, ya comenté que fotografiar fauna en las Islas Galápagos es casi un regalo. Da igual si llevas una réflex, una compacta o un móvil: aquí, cualquier especie parece dispuesta a posar. Y si encima hablamos de alguna de las subespecies de galápagos gigantes, la cosa se convierte en un juego de niños. El galápago —o tortuga gigante— es, sin discusión, el icono del archipiélago. De hecho, fue este animal el que le dio nombre a las islas. Para verlas de cerca y disfrutar de su presencia, basta con visitar alguno de los centros de cría repartidos por las islas habitadas. En San Cristóbal está la Galapaguera (Centro de Crianza de Tortugas David Rodríguez); en Isabela, el Centro de Crianza de Tortugas de Pozo Villamil; y en Santa Cruz, lugares como el Rancho Primicias, el Rancho El Chato o la Estación Científica Charles Darwin. Además, no es raro encontrarlas en libertad durante algunas de las excursiones. Vamos, que si no ves una tortuga gigante en ...

Fotografiando iguanas marinas en Galápagos: cuando el mundo salvaje te ignora con confianza

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Caminar entre iguanas sin que se inmuten es una experiencia que te desarma. No estás invadiendo su espacio, estás dentro de él. Y en Galápagos, eso ocurre sin trucos, sin zoom extremo y sin esconderte tras una roca.      Desde que vi por primera vez el trabajo de Sebastião Salgado en su proyecto Génesis , supe que, tarde o temprano, acabaría viajando a las Islas Galápagos. Quería ver in situ esas maravillas que Darwin describió en sus diarios y que, siglos después, Salgado capturó con una maestría que roza lo sagrado. Las también llamadas Islas Encantadas —nombre que les dieron los navegantes del siglo XVI al toparse con su fauna y flora fantásticas— son, sin duda, el lugar donde más he sentido esa convivencia casi utópica entre el ser humano y el mundo animal. Para alguien como yo, que vive en España, donde para fotografiar a un zorro tienes que disfrazarte de arbusto, reptar durante horas y rezar para que no te multen por invadir una zona protegida, pasear por los mal...

Un año de pandemia en fotos (proyecto 365)

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 El 31 de diciembre de 2019 decidí empezar el nuevo año con uno de los proyectos personales más típicos (y temidos) en fotografía: el famoso 365 , una foto al día durante todo un año. Además de ser uno de los más populares, también es uno de los que más gente abandona por el camino. Y con razón: no todos los días te asalta la inspiración, ni el mundo se deja fotografiar con gracia. Y claro, fui a elegir el año perfecto para complicarme la vida. 2020. Confinamientos, miedo, semanas enteras encerrado entre cuatro paredes, sin más modelo que el gato o la cafetera. En marzo, el bicho me cazó y pasé mis buenos días de incertidumbre. En agosto, por si faltaba algo, hicimos una mudanza de ciudad. Resultado: el proyecto se tambaleó. Hubo días sin foto, otros en los que me salvaba el móvil y un poco de dignidad visual. Aun así, aquí va un repaso a mi 2020. Un resumen visual de algunos de esos días. No están todos, ni son necesariamente los mejores, pero sí son parte del camino.   ...

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