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Mostrando las entradas etiquetadas como fotografía de naturaleza

Fotografiar cetáceos: técnica, paciencia y suerte

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Desde siempre he sentido una atracción casi magnética por los grandes cetáceos. Hay algo ancestral en ellos, como si arrastrasen el espíritu primitivo de la Tierra en cada movimiento. De niño, me quedaba hipnotizado viendo los documentales del Comandante Cousteau: aquellas criaturas descomunales parecían fantasmas del océano, deslizándose en un mundo ajeno al nuestro. Ver saltar a una ballena —esa montaña viva que irrumpe en el aire por unos segundos— no es solo impresionante, es casi una revelación. Islandia: el rugido del hielo y la ballena La imagen de la ballena la fotografié en Islandia, en una excursión que zarpaba desde Húsavík, ese pueblito del norte islandés donde el frío te entra hasta los huesos, pero la promesa de ver un coloso marino lo justifica todo. Salimos en un navío de velas llamado Haikur  —sí, velas de verdad, como en las novelas de aventuras, pero con más Gore-Tex que romanticismo—. Húsavík es parada obligatoria para los amantes del “Whalewatching”... o, si ...

Fotografiar fauna desde escondites: ¿negocio o herramienta para la conservación?

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  Siempre he pensado que la fotografía de fauna es una de las disciplinas más exigentes y a la vez más gratificantes que existen. Pero, reconozcámoslo: conseguir buenas fotos de animales en libertad no es fácil. Pasarse horas en el monte sin ver nada o, peor aún, encontrarse con fauna demasiado acostumbrada al ser humano, puede ser frustrante. Por eso, los escondites gestionados por empresas han ganado popularidad en los últimos años. Y sí, al principio yo también fui de los que torcieron el gesto: "¿Pagar por hacer fotos de animales? ¡Eso no es fotografía de naturaleza!". Pero después de probarlos y entender bien su impacto, mi opinión cambió. Si se hacen las cosas bien, los escondites no solo son una gran oportunidad para fotógrafos, sino que pueden beneficiar directamente a las especies que fotografiamos. Y sí, hay ejemplos que lo demuestran. Águila Imperial Ibérica , Toledo,  febrero 2020 Nikon D-810, 400 mm. f/2.8 Apertura f/4 Obturación 1/800s. ISO 640 1. Si molesta...

Aves al final del otoño.

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Este año no he podido salir a fotografiar los colores del otoño por motivos de trabajo. Así que, antes de que la estación se me escapara del todo, me he dado una escapada a Crémenes, en las estribaciones del Parque Regional de los Picos de Europa, para disfrutar un par de días en los escondites fotográficos que algunas empresas gestionan por la zona. Allí he tenido la suerte de fotografiar una pareja de águilas reales, un ratonero y un buen puñado de páridos y pícidos, con esos fondos de tonos cálidos que el otoño regala sin pedir permiso. Una delicia visual, aunque te lo sirvan tras horas de espera y en silencio sepulcral. Este enlace os lleva a otro artículo que publiqué hace unos meses sobre el águila real:  Fotografiando el Águila real, una joya de nuestra fauna. Aquí os dejo algún instante de las dos sesiones que hice. Águila real ibérica, (Aquila chrysaetos), Crémenes (León), diciembre 2022 Nikon D-810, Nikon 400 mm. f/2.8 Apertura f/4 Obturación 1/1000s. ISO 200 Busardo rato...

Historia tras la foto: La inteligencia del capuchino cara blanca.

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 Permítanme presentarles al Cebus capucino, conocido entre la gente corriente como mono capuchino cara blanca. Lo retraté desde la balconada de un hotel en Punta Quepos, muy cerca del Parque Nacional Manuel Antonio, allá en Costa Rica. Cada mañana, café en mano y sonriendo discretamente, observaba el ritual repetido entre camareros y monos. Los primeros intentaban preparar las mesas del desayuno con un ojo puesto en el mantel y otro en los árboles, desde donde estos ladronzuelos planeaban su próximo golpe. Azucarillos, saleros, pimienta; cualquier botín era bueno para ellos. Y cuando la gente bajaba a desayunar, los monos subían el nivel del juego, birlando croissants, bollos o cualquier otro manjar despistado. Un baile diario entre astucia humana y descaro animal que, huelga decir, ganaban casi siempre los monos. Pero hubo una mañana en la que, extrañamente, no apareció ninguno de aquellos pequeños delincuentes. Preguntamos sorprendidos y los camareros, con aire conocedor, explica...

Fotografiando piqueros de patas azules en Galápagos: la emoción de ver lo imposible

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       No voy a repetirme otra vez con lo fácil que es fotografiar fauna salvaje en las Islas Galápagos —quien haya leído los posts anteriores ya lo sabe de sobra—, así que hoy me centro en la especie que más ilusión me hacía ver y fotografiar: el piquero de patas azules ( Sula nebouxii ). Sí, ese mismo. Un ave que parece salida directamente de la factoría Disney, con unas patas azul eléctrico que combinan con el pico y un andar torpe que roza lo entrañable. Aquí os dejo algunas imágenes que pude capturar durante las excursiones por las islas. Confieso que me quedé con las ganas de hacer mejores fotos. Justo cuando tuve la mejor oportunidad —luz perfecta, pose de catálogo, fondo de postal— estaba en el agua haciendo esnórquel… y, claro, la cámara bien guardada. Otro motivo más para volver algún día a este rincón del planeta donde la naturaleza, por una vez, parece tener la última palabra. Para los que lleváis la cámara a cuestas: los piqueros suelen encontrarse e...

Fotografiando tortugas gigantes en Galápagos: cara a cara con la historia

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     En el artículo anterior, ya comenté que fotografiar fauna en las Islas Galápagos es casi un regalo. Da igual si llevas una réflex, una compacta o un móvil: aquí, cualquier especie parece dispuesta a posar. Y si encima hablamos de alguna de las subespecies de galápagos gigantes, la cosa se convierte en un juego de niños. El galápago —o tortuga gigante— es, sin discusión, el icono del archipiélago. De hecho, fue este animal el que le dio nombre a las islas. Para verlas de cerca y disfrutar de su presencia, basta con visitar alguno de los centros de cría repartidos por las islas habitadas. En San Cristóbal está la Galapaguera (Centro de Crianza de Tortugas David Rodríguez); en Isabela, el Centro de Crianza de Tortugas de Pozo Villamil; y en Santa Cruz, lugares como el Rancho Primicias, el Rancho El Chato o la Estación Científica Charles Darwin. Además, no es raro encontrarlas en libertad durante algunas de las excursiones. Vamos, que si no ves una tortuga gigante en ...

Fotografiando iguanas marinas en Galápagos: cuando el mundo salvaje te ignora con confianza

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Caminar entre iguanas sin que se inmuten es una experiencia que te desarma. No estás invadiendo su espacio, estás dentro de él. Y en Galápagos, eso ocurre sin trucos, sin zoom extremo y sin esconderte tras una roca.      Desde que vi por primera vez el trabajo de Sebastião Salgado en su proyecto Génesis , supe que, tarde o temprano, acabaría viajando a las Islas Galápagos. Quería ver in situ esas maravillas que Darwin describió en sus diarios y que, siglos después, Salgado capturó con una maestría que roza lo sagrado. Las también llamadas Islas Encantadas —nombre que les dieron los navegantes del siglo XVI al toparse con su fauna y flora fantásticas— son, sin duda, el lugar donde más he sentido esa convivencia casi utópica entre el ser humano y el mundo animal. Para alguien como yo, que vive en España, donde para fotografiar a un zorro tienes que disfrazarte de arbusto, reptar durante horas y rezar para que no te multen por invadir una zona protegida, pasear por los mal...

Picamaderos negro, el fantasma del bosque

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Hace poco tuve por fin un encuentro que se me había resistido durante años: el picamaderos negro. Un pájaro esquivo, casi fantasmal, que para mí tenía algo de leyenda. Y eso que viví doce años en el Valle de Arán, donde habita este pícido. Pero ni rastro. Ni un vistazo fugaz. Nada. Esta vez recurrí a unos hides gestionados por la empresa Wildwatching, en los bosques cercanos a Crémenes, en las estribaciones del Parque Nacional de los Picos de Europa. El plan era claro: paciencia, silencio y fe. Lo de siempre en fotografía de fauna. El día elegido, claro, no podía ser idílico. Oscuro, lluvioso y con una luz más propia de una cueva que de un bosque. Tuvimos que exprimir el equipo como un limón seco: ISO 8000, diafragma a tope, y disparos con el 200-500mm rezando para que no se deshicieran en ruido digital. Algunas fotos salieron decentes; otras, sinceramente, parecen sacadas con una tostadora. Aquí van un par de imágenes de esta preciosidad de ave. En la primera, pillado in fraganti alim...

Fotografiando milanos en España

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  Una de las rapaces diurnas más comunes —y al mismo tiempo más olvidadas— de la península ibérica son los milanos: el real ( Milvus milvus ) y el negro ( Milvus migrans ). Dos parientes con apellido compartido, pero personalidades bien distintas. El negro es un visitante estacional, que llega con la primavera y se marcha cuando el calor empieza a rajar las piedras. El real, en cambio, es residente todo el año. Un superviviente de los que no hacen las maletas. Milano real entre cantuesos, Parque Nacional de Guadarrama, mayo 2020 Nikon D-810, Nikon 400 mm. f/2.8 Apertura f/4 Obturación 1/2000s. ISO 1400 Ya en el siglo XVIII, naturalistas como Félix de Azara o Buffon mencionaban a estas aves, fascinados por su vuelo elegante y su capacidad para adaptarse al entorno humano. El milano, decían, es carroñero, pero no rastrero. Limpia el campo, recoge lo que otros dejan. Y, a diferencia de su reputación, es más oportunista que cobarde. Milano real entre cantuesos, Parque Nacional de Guad...

Fotografiando frailecillos en Làtrabjarg

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El frailecillo atlántico (Fratercula arctica) es de esas criaturas que parecen diseñadas para caer bien a primera vista. Pequeño, redondeado y con aire de payaso triste, se mueve con tanta confianza y torpeza adorable que uno no puede evitar sentir simpatía inmediata cuando se lo encuentra cara a cara. Para quienes visitan Islandia, observar a estos bichos en su hábitat natural es uno de los momentos estelares del viaje. Normalmente, entre abril y septiembre, la isla se llena de visitantes deseosos de verlos en plena época de cría. Con esa intención, durante nuestra vuelta a Islandia en junio de 2016, paramos en cada lugar señalado en las guías y blogs de viaje, siempre con el mismo resultado frustrante: ni rastro de frailecillos. Pero ya saben cómo funciona el destino, caprichoso y algo burlón, que decidió que no sería hasta alcanzar uno de los puntos más alejados e inaccesibles de Islandia cuando por fin tendríamos nuestra recompensa. Si uno mira con atención el mapa de Islandia, ver...